No hay tregua que alcance para una geografía de sombras. Antes de que el monte rugiera, ya éramos escaramuza interna y raíz sitiada. Somos el atavismo del barro: armados por dentro para que la intemperie no nos vuelva ceniza.
Geografía de sombras
No hay tregua que alcance para una geografía de sombras. Antes de que el monte rugiera, ya éramos escaramuza interna y raíz sitiada. Somos el atavismo del barro: armados por dentro para que la intemperie no nos vuelva ceniza.